Betsson, más de 700 tragaperras

Betsson, más de 700 tragaperras

Los juegos de azar llevan presentes en nuestras vidas desde hace años (incluso milenios), pero no solo podemos jugar a dados, naipes y ruletas. Hay una máquina que ha atraído la atención de muchísimas personas desde que se inventó y que, a lo largo de los años, ha evolucionado tanto en diseño como en características para ofrecer su mejor versión. Hablamos de las máquinas tragaperras, también conocidas tragamonedas o slots.

Hoy en día podemos encontrar un sinfín de variedades y temáticas, simplemente con acceder a las slots en Betsson, el Gigante Sueco del Juego Online,  ya podremos ver todo lo que nos ofrecen. Son una excelente forma de entretenernos sin salir de casa, simplemente desde nuestro móvil u ordenador.

Hoy nos acercaremos a conocer un poco la historia de estas máquinas, repudiadas al principio pero que han ido atrayendo cada vez a un público mayor. La diversidad de los premios y la personalización de los paneles ha sido clave en este avance, pero hay mucho más.

BREVE HISTORIA DE LAS TRAGAPERRAS

Todo empieza a finales del siglo XIX, con una máquina que trataba de simular una mano de póker para poder jugar de manera individual. Había cinco carretes con cada una de las 52 cartas de una baraja, y la idea principal era completar alguna de las manos ganadoras de este juego.

Pero el número de combinaciones era enorme, y las probabilidades de ganar se hacían casi infinitamente imposibles. Además, en aquella época el ganador no se llevaba más que una copa gratis en el local o una caja de cigarros; por lo que su atractivo no fue el esperado.

Años más tarde, Charles Fey rescató esta idea y la simplificó un poco. Eliminó probabilidades (ya que solo dejó tres carretes y cinco símbolos por cada uno), por lo que los premios eran mucho más frecuentes que antes. Fey también ideó un sistema de pagos automáticos en función de la combinación que apareciese en los tambores, según su dificultad.

Los símbolos utilizados fueron los ya conocidos del póker (picas, corazones, diamantes y tréboles) y se añadió uno más: la Campana de la Libertad de Philadelphia. De aquí se tomó el nombre original, denominándose a este juego Liberty Bell.

Su éxito fue mucho mayor que la máquina del póker, y pronto aparecieron imitadores por todo Estados Unidos. Cambiaban los premios y los símbolos para crear una nueva máquina, como las frutas que hoy en día todavía se ven en muchas de estas máquinas de slots.

Uno de los lanzamientos más conocidos fue el de la compañía Bell-Fruit Gum, que vendía chicles con sabores de frutas pero no tenían buenos datos de facturación. Ellos crearon una máquina que, en lugar de dar premios en metálico, entregaba chicles según las frutas que apareciesen. El símbolo de “BAR” que vemos en muchas de las máquinas actuales proviene del logo de esta empresa.

Hasta 1962, todo se mantuvo más o menos igual, utilizando tecnología analógica y con unos principios muy parecidos unas a otras. En 1963 ya aparecieron las primeras tragaperras con sistemas eléctricos, llamadas Money Honey.

Casi una década después, en 1972, la compañía de software Fortune Coin fabricó la primera máquina tragaperras con vídeo incorporado, exponiéndola en el hotel Hilton de Las Vegas. No era más que unos pocos píxeles, claro, pero fue una revolución que ha terminado en lo que conocemos hoy en día.

Como ves, conocer un poco la historia de nuestros juegos favoritos puede darnos una idea de las posibilidades que nos dan las slots: todo un mundo de diversión.

Juega con responsabilidad.



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